Pascual Encíclica 2013

Queridos hijos en el Señor,

¡Cristo ha resucitado! ¡ En verdad Ha resucitado!

IEn éste tiempo santo, celebramos los dos eventos más importantes de nuestra Fe: la muerte de Cristo en la Cruz y Su gloriosa Resurrección de la tumba al tercer día. Estos son los dos misterios sobre los cuales se basa toda nuestra vida como cristianos; y, al participar de ellos, es que nos unimos a Cristo y heredamos la vida eterna. Participamos de estos eventos tanto en nuestra lucha espiritual persona como en la vida litúrgica de la Iglesia. Cuando tomamos nuestra Cruz y morimos al pecado, comenzamos, en parte, a entender el misterio de la Cruz, que es en sí mismo el misterio de la Salvación. Cuando hemos sido crucificados con Cristo en el pecado, somos elevados junto con Él a una nueva vida santa y virtuosa. La vivencia de esta realidad la hacemos nuestra de manera simbólica en el tiempo de Cuaresma y Pascua. Durante el ayuno, mortificamos a la carne morimos con Cristo en la Cruz. Ahora, recibimos una pequeña probada de la alegría sempiterna y la dulzura del Reino de los cielos al proclamar felizmente Su Resurrección.

No dejamos de ser humanos débiles y pecadores, pero, si dejamos que la Gracia de Dios permée nuestros corazones, entonces, pisotearemos junto con Cristo el dominio del diablo. Nuestro Salvador Jesucristo no se avergüenza de hacerse uno con nosotros y coherederos suyos del Reino. Para lograr esto, se humilló por nosotros "Y, hallado en la condición como hombre, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte y una muerte de cruz". (Filipenses 2:8)

Nuestro Salvador aceptó el sufrimiento de la crucifixión, considerada en el mundo antiguo como una de las sentencias de muerte más humillantes. Sufrió en la Cruz para redimir a la humanidad y para mostrarnos que tanto ama Dios al mundo, que Está dispuesto a morir una muerte vergonzosa y agonizante por nosotros. Más aún, fue por Su muerte y Resurrección que nuestro Señor derrotó a la muerte y nos dio la vida eterna. Es por esto que la Iglesia canta en el himno Pascual "¡Vean, que por la Cruz viene la alegría al mundo entero!" Después de la Crucifixión de Cristo, la Cruz dejó de ser un símbolo de pena para convertirse en uno de alegría y de victoria. En efecto, ¡Todo es hecho nuevo por Cristo! ¡Aquello que fue humillado, ha sido exaltado! ¡Aquello que fue carmín, se hace blanco! ¡Aquello que fue profano, se purifica!

¡Hermanos y hermanas en Cristo! Hemos atravesado el periodo de la Gran Cuaresma. Hemos pasado de la muerte a la vida y de la tierra al cielo. Hemos pasado del Egipto de las pasiones a la tierra prometida de Israel. Nos hemos convertido en un pueblo santo, un pueblo elegido, ciudadanos de la Jerusalén celestial. ¡Nuestro Salvador ha Resucitado! ¡Nos ha electo para la salvación! ¡Se ha manifestado en nosotros! Ahora, de verdad, somos herederos de Nuestro Salvador Jesucristo, Vencedor sobre el pecado y la muerte. A Cristo Dios, sea la Gloria eternamente.

Queridos,

¡Cristo ha resucitado! ¡En verdad ha resucitado!

Su fervoroso suplicante ante el Señor,

† Demetrio de Boston

Orthodox Awareness

The Problem of Conservative New Calendarism

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Missions

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Q. There seems to be a lot of variation in how people observe fasting, but my confessor told me to fast from oil on Wednesday and Friday. Oil is a pretty vague category, though, and I was wondering if I could get a more explicit description of what kinds of food and drink are excluded on strict fast days. Read more...